viernes, 14 de mayo de 2010

Metacognición, viaje a tu interioridad

VIAJE AL CENTRO… DEL CONOCIMIENTO
Autor: Edinson Pedroza Doria*

Sè que serà un paseo interesante y placentero si lo deseas; pero, si te tensionas y te apresuras demasiado, de seguro no podràs disfrutarlo. Te aseguro que si lo afirmo es porque tengo la certeza de lo dicho. Sin embargo, hagamos algunas preguntas para iniciar y ponernos còmodos. ¿Sabes què es un proyecto de vida? ¿Què haces para que se vaya materializando a travès de los años de aprendizaje? ¿Còmo abordas los saberes y habilidades necesarios para configurar ese proyeto de vida? ¿Què estrategias utilizas para alcanzar lo requerido en tu formaciòn intelectual, social y cultural? Son preguntas que puedes resolver ahora o esperar terminar el paseo para que tengas la seguridad de lo que vas a decir. No te obligarè; sòlo te pedirè cordura y franqueza, puesto que serà lo que debes emplear en este rato de esparcimiento.
Sabes, es un paseo hasta chèvere para esta època. Creo que sòlo tienes la posibilidad de ser tù mismo, sin necesidad de depender de otros. La vida es asi y debes poner un poco de tì en cada acto de tu existencia. Recuerda: cogito, ergo sum. Ahora, aunque no alcances a comprender, estàs en tu minorìa de edad; pero no la cronològica, sino esa donde requieres de alguien que siempre te ilumine el sendero y lleve la antorcha que tù debes llevar con presteza, pero sin cortarte la alas de la libertad y autonomìa. Te aseguro que con este recorrido iràs hilvanando una a una las ideas y cuando regreses tendràs la oportunidad de meditar las respuestas y mañana podràs decir con holgura y gracia que aprendiste, por ti mismo, un camino importante para en tu existencia.
Bueno, entonces comencemos diciendo que no estàs en el lugar equivocado, sino en el punto preciso. Es un dìa como para sentirte seguro de tus capacidades y posibilidades. Sòlo pido paciencia e inteligencia para alcanzar los objetivos del paseo, que te solaces y aprendas, porque lo demàs lo sabràs comprender e interpretar cuando vayas lenta y seguramante por esos tortuosos caminos que hacen que la travesìa sea pesada, pero interesante.
Es un dìa radiante; el sol asoma su ardiente rostro con la vehemencia de siempre. Azota las playas que miran impàvidas las murrallas de esta ciudad, con la misma fuerza con que golpea la piel de los bañistas y transeùntes. No todos lo comprenden, pero intentan acomodarse a esa realidad. Te noto evasivo y pienso que no estàs muy seguro de lo que quieres. Quizàs debì decìrtelo, mas espero que sea mejor asì, para que te des cuenta de las capacidades que tienes y que aùn no has desentrañado porque temes fracasar. ¡Quièn no tiene temor la primera vez cuando se enfrenta a lo desconocido! Todos lo sufrimos. Se podrìa afirmar que es una necesidad que potencializa el deseo de demostrarnos a nosotros que somos capaces. Sì, el miedo es atàvico, nace con uno y uno lo lleva atado a los talones, es diferente al temor. Mientras el temor lo adquirimos, el miedo naciò con uno y està en uno, hasta en los tuètanos.
Mira còmo la gente camina presurosa e insegura de lo que desea. Nosotros, espero que tù lo confirmes, tenemos otros propòsitos con nuestro viaje. Los carros, el sol, la bulla, los colores de los vestidos de las mujeres nuestras, las del caribe, las hacen ver exòticas y màs hermosas. Los gritos se acumulan en esta historia que nos legò una independencia a medias; todo eso nos sorprende y nos hace amar lo que estamos haciendo. Le encontramos sentido a lo que hacemos; estamos motivados; disfrutamos aunque sea la primera vez que salimos a conocer este laberinto que està cerca de nosotros, pero tan lejos a la vez. Hay una intencionalidad y ponemos todo nuestro empeño en alcanzar el fin de nuestra excursiòn, disfrutamos de lo nuestro aunque intenten arrebatàrnoslo con cada transaciòn que se dè el los grandes hoteles.
Primera parada. Mira, siempre hay una perspectiva para abordar lo que se aprende. Èsta puede estar cimentada en la construcciòn autònoma o mediada por un maestro; otra por las mismas capacidades que tù posees y que has adquirido a traves de tus experiencias familiares, sociales, culturales y hasta cognitivas. Enfìn, tù pones en evidencias todo esto cuando aprendes; cuando aprendes habilidades para ejecutar X o Y actividad, actitudes y conocimientos que te serviràn en cualquier momento o ante cualquier situaciòn problèmica. Por tanto, la demostraciòn de todas esas facultades inherentes a tì, son la evidencia de que tù eres una persona capaz de servirte de tus propias competencias.
Te sorprendes. No sabes que estamos llegando al sitio de la segunda parada. Eso del aprendizaje ya fue abordado desde los tiempos inmemoriales de los griegos. No te rìas ni me mires con esa incredulidad; sabes, es bueno que dudes.Me parece lo màs recomendable cuando estamos ante lo desconocido. ¿Tienes sed? Es mejor tomarnos un respiro y desde aquì observemos como las palenqueras pregonan sus frutas y alegrìas. ¿Un coco frìo? ¡Claro! Y si es biche, mejor para hidratarnos y recuperarnos. Te sientes dèbil cuando no tienes la cantidad de lìquido necesario en tu organismo. Igualmente nosotros nos sentimos asì cuando no poseemos las herramientas bàsicas para independizarnos de quienes intentan imponernos sus saberes. No tenemos la capacidad de ganar conciencia sobre aquellos procesos presentes en nuestro aprendizaje. Condiciòn fundamental, si no lo sabìas, para alcanzar la plenitud y la utonomìa como seres independientes e inalienables. Por eso te hablo de tomar conciencia que te permita autodirigir y autorregular lo que aprendes, pero con la intencionalidad y el conocimiento de saber còmo trabajas cuando aprendes. Es decir, aprender a identificar cuàndo aprendes lo que quieres segùn tus intereses y necesidades. Yo dirìa, sin que suene a frase de cajòn: la metacongniciòn no es màs que el conocimiento del conocimiento para el conocimiento. ¿Raro, verdad? Pero es asì.
Mira, a lo lejos las gaviotas revolotean y buscan dejar su huella en el aire. Permìteme que te haga la siguiente comparaciòn. Como esa gaviota que se distingue en el horizonte, asì eres tù ahora mismo. Ella està iniciàndose en su libertad; està gestionando su propio saber para luego tener su plena libertad de gaviota; ya no dependerà de sus maestros ni del grupo en su totalidad; podrà avanzar, si alcanza su pulimento, por sì misma en su proceso libertario. Asì, con esa comportamiento deberìas tù realizar tu propio autodesarrollo; ser tù deberìa ser tu ideal. No puedes esperar que tu maestro te dè todo, te entregue todo porque te convierte en un paràsito, en un bueno para nada. ¡Cuànto me gustarìa que abrieras los ojos y te guiaras con tu propia luz; la luz de tu mente y tus capacidades! Debes hacer tus actividades con el interès y la motivaciòn que requiere la ejercitaciòn, tù conoces tus fortalezas y debilidades, luego entonces debes aprender a valorar, evaluar lo que haces para alcanzar tus objetivos. En pocas palabras, debes ser tu propio profesor. ¿De què vale que te entregue todo, si no haces nada por asimilar por tus rpopios medios?
Terecera y ùltima parada. Mira la arena; està blanca, mojada y caliente a la vez. Tres condiciones aparentemente incongruentes, sin embargo, relacionadas internamente la una a la otra. Veamos. Cada una adquiere su condiciòn independiente de la otra. La blancura por la cercanìa del mar y su salinidad; lo mojado por estar muy cerca del mar y lo caliente por estar en la costa. Asi se puede decir de manera sencilla que nos vamos haciendo de conocimientos cotidianos sin hacer muchos esfuerzos cognitivos. No debes olvidar que nuestra libertad està en la mente y cuando èsta se esclaviza a un lìder se deja estrujar como la naranja por el que hace el jugo, aunque esa es su funciòn en la realidad. Estar allì para ser estrujada. Me gustararìa que fueras mirando còmo las olas van y vienen para que comprendas el sentido de la vida; sin embargo, màs allà està la existencia. Desearìa que te hicieras la idea del eterno retorno que subyace en el aquì y el ahora. Es mejor que pensemos regresar, porque nuestro periplo culminò con el mensaje que el viento nos trae de las costas de màs allà de los mares. Quizàs sean nuestros ancestros que indican que todo lo que sube debe bajar màs tarde que nunca. Sòlo deseo que seas tù y puedas servirte de tus propias capacidades sin demeritar a tus semejantes, porque cada uno de nosotros es uno, pero muchos a la vez.
*Profesor del Distrito de Cartagena en la Instituciòn Educativa Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; profesor de Comunicaciòn oral y escrita de la Fundaciòn Universitaria Tecnològico Comfenalco-Cartagena.

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