viernes, 21 de mayo de 2010

Violín angustiado

Racimos teñidos de besos ardientes
se deslizan por las curvas salitrosas
de tu vórtice de engaños.

Yo caigo silencioso
en tu infinito abismo del placer, del dolor, del amor
y de la vida.

!Llego, llego entonces¡
¡soy humano, soy hombre!

Llego, llego a sentir que todo
se cae a mis pies y como cisne
tiemblo en mis momentos dilatados de pasión.

Infinitas voces ebrias de pasado
se extienden grises en las hojas secas
de viejos cuadernos descuadernados en mi alma.

Hembra distante y cercana.
¿Ardiente crepúsculo de engaños,
aleteante vientre,
cómo hacer para no caer en tí?

Siento viajar por tus ojos dilatados
y en mi ansiada noche azul,
descanso mis recuerdos.

No soy yo. Es mi violín angustiado
que caballa tras un pedazo de sol en tu memoria.

Yo,jinete acorralado entre el mar y las murallas,
viajando en la tristeza, hilvanando las gotas temblorosas
de mi olvido, cabalgo hacia la nada.

Tú, Amapola dilatada de infinitas palabras,
incumpliendo las súplicas de mi ermitaño
atolondrado, que florecido está en su soledad,
esperando su bocado.

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